Neuromarketing, ¿qué es? y ¿para qué sirve? (2/2)

(Segunda parte)

9 técnicas para aplicar el neuromarketing en tu empresa

1. Utiliza la psicología de los colores

Créelo, la psicología de los colores no es tontería.

Puede parecer que no tiene nada que ver la paleta de colores de tu marca con la percepción de las personas acerca de ella, pero esa es la más pura verdad.

Lo que pasa es que tenemos la costumbre de asociar ciertos colores con sentimientos. Por eso, tiene sentido estudiar bien lo que cada tono significa y usarlo según tu objetivo para la página o el material en cuestión.

Las grandes marcas consideran cuidadosamente el efecto de cada color en sus embalajes, materiales promocionales, etc., y vale la pena que hagas lo mismo en tu negocio.

2. Explora los gatillos mentales

Los gatillos mentales son factores que nos llevan a tomar decisiones de forma “automática”, una forma que nuestro cerebro encuentra para mantenerse en equilibrio en medio de tantas decisiones con las que nos enfrentamos.

Es decir, ante ciertos estímulos, el cerebro entiende que necesitas actuar rápidamente.

Estos estímulos, cuando se usan en el marketing, normalmente conducen a la conversión.

Algunos de los principales son:

  • Prueba social: presentar la cantidad de personas que visitan tu blog o ya han comprado tu producto va a motivar a quien llegó ahora para hacer lo mismo. Al final, tenemos la tendencia de seguir la mayoría;
  • Escasez: las ediciones limitadas son el ejemplo perfecto de cómo crear un efecto de escasez puede ser positivo. El cerebro entiende que necesita actuar rápido para no perder la oportunidad;
  • Urgencia: siguiendo el mismo principio de la escasez, la urgencia lleva a la persona a actuar por impulso. ¿Funciona? El Black Friday prueba que sí;
  • Exclusividad: las personas aman formar parte de grupos selectos o ganar acceso anticipado a productos y servicios, pues la sensación de exclusividad las hace sentir importantes.

3. Haz pruebas A/B

Hasta ahora ya hablamos sobre el uso de los colores y de los gatillos mentales. Pero ¿cómo saber si los colores y los gatillos elegidos por ti son realmente los que más convierten?

Haciendo comparaciones entre ellos, y es justamente ahí donde entran las pruebas A/B.

El objetivo es crear diferentes versiones de la misma página, con cambios mínimos, y ver cuál de ellas trae mejores resultados.

Por ejemplo, puedes cambiar la imagen de fondo de una página de destino o el color de un botón de llamada a la acción.

El público será automáticamente dividido entre las dos versiones y, al final, la que genera mejores resultados permanece.

4. Aplica el anclaje de precios

Nuestro cerebro tiene gran dificultad para pensar en el precio basado en el valor aislado de un producto, es decir, por lo que realmente hace por nosotros.

En cambio, es más fácil tomar como base los precios para productos similares y observar si la oferta en cuestión es cara o barata.

De esta forma, el precio de un móvil es considerado alto o bajo más por el precio de los competidores que ofrecen las mismas funciones y configuración, que por los beneficios que va a traerle al dueño.

El ejemplo más famoso viene de las ferias y mercados, con el famoso “2 por 1” y “5 por 3”.

Tal vez el consumidor no necesite 3 productos, pero considera una “economía”, ya que si compra los 3 de forma separada, pagaría más.

5. Ofrece valor antes de realizar un pedido

Como manda el manual de buenas prácticas de marketing de entrada, es necesario tratar de ayudar antes de intentar vender. ¿Que significa eso?

En lugar de llegar empujando tu producto o servicio a cualquier persona que muestre el mínimo de interés, muéstrate listo para ayudar.

Esto puede ser hecho aclarando dudas, ofreciendo consejos prácticos de cómo actuar y dando sugerencias de qué producto funcionaría mejor para la persona.

Haz eso aunque no sea lo más ventajoso para ti o que el producto en cuestión no forme parte de tu catálogo.

Si lo haces, la gente tendrá confianza en tu marca, y el principio de reciprocidad va a entrar en acción. El cliente va a ser más propenso a retribuir la ayuda comprando de ti.

6. Domina el arte del storytelling

El arte de contar historias de modo cautivante hace gran diferencia a la hora de conquistar clientes.

A todo el mundo le gusta entretenerse con contenido de calidad, y eso crea una relación más cercana entre tu empresa y el público.

Además, el contenido bien producido es más persuasivo y tiene un efecto poderoso en la generación de conversiones, ya sea a la hora de suscribirse a una simple newsletter o de comprar la solución que tu negocio ofrece.

7. Repite ideas y conceptos de forma estratégica

“La repetición es la madre de la retención.”

Este dicho tiene un lugar especial en el corazón de quien hace marketing, no lo dudes.

La repetición de ideas y conceptos de forma estratégica hace tu mensaje más poderoso y persuasivo.

Con el tiempo, incluso alguien radicalmente opuesto a tus ideas puede cambiar de pensamiento si las oye por tiempo suficiente.

8. Esmérate en el diseño

El diseño de tu web, blog e incluso elementos impresos (como embalaje y tarjeta de presentación) tienen que ser impecables y estar de acuerdo con los demás principios que destacamos aquí.

Cuanto mejor el diseño, más voluntad las personas tendrán en explorar lo que tu negocio puede hacer por ellas, además de aumentar su confianza en tu capacidad de entregar el valor esperado.

El diseño agradable y fácil de entender es infinitamente superior a uno sin forma y función.

9. Ofrece pocas opciones de elección

Por último, es muy importante entender que una de las funciones del neuromarketing es ayudarnos no sólo a saber qué hacer, sino también a qué dejar de lado.

Un error muy común que debes evitar en base a los descubrimientos científicos tiene que ver con la cantidad de opciones que les ofreces a tus clientes.

Siempre hemos aprendido que cuando se trata de ofrecer un catálogo de productos, mientras más, mejor. ¿Verdad?

De acuerdo con la neurociencia, no siempre esa afirmación es verdadera ¿Por qué?

Según un estudio de la Universidad de Columbia, las opciones excesivas pueden causar una parálisis en los consumidores. Por no saber cuál es la elección correcta, muchos acaban por evitar la decisión por completo.

La mejor salida es encontrar el equilibrio, y presentar las opciones de forma que no tengan un efecto paralizante sobre los clientes. En ese caso, vale otro dicho popular: “menos es más”.

Conclusión

La ciencia tiene mucho que enseñarnos sobre nuestros consumidores y sobre nosotros mismos, y no está de más mantenernos actualizados sobre los hallazgos que puedan ayudarnos a enfocar mejor nuestras marcas.

Recuerda que cuando se trata de marketing, es importante ofrecerle valor a las personas, ¿y qué mejor manera de hacerlo que conociéndolas profundamente?

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