¿Tienes una idea brillante?

Si tienes una buena idea, has reunido un buen equipo, emanas energía e ilusión, y no te da miedo tomar riesgos atrévete y haz el salto. La experiencia, motivación y libertad que te ofrece la emprendeduría difícilmente te ofrecerán otras tareas profesionales.

El emprendimiento es un camino lleno de obstáculos, superables como la mayoría de cosas, pero muy gratificante e interesante, donde aprenderás muchísimo, resulte tu proyecto exitoso o no. Es cierto que ocho de cada diez start-ups no sobreviven más de tres años, pero no conozco ningún emprendedor que no haya salido satisfecho de su aventura (a pesar de algunos no siempre bien parados por falta de previsión y / o recursos), sino por hecho de haber aprendido lo que nunca le hubieran enseñado en ninguna empresa ni máster. Y la vida es así, aprendemos probando y equivocándonos.  Yo también he pasado por eso.

He aquí una serie de consejos si deseas emprender:

  • Haz tus prácticas en una empresa externa, no en la tuya

Tengas la edad que tengas, no descubras tus competencias empresariales en tu propia empresa. Aprende de otros con años de experiencia ya sea habiendo descubierto el conocimiento empresarial con un cargo directivo en otra empresa, habiendo llevado un pequeño comercio con empleados a tu cargo o haciéndote asesorar por un especialista que pueda dedicarte tiempo y conocimientos. Además de la competencia técnica o comercial de la solución que quieres desarrollar, es recomendable que hayas hecho tus pruebas en el ámbito del marketing y comercial, cálculos financieros y con la gestión de personal. Como nuevo dirigente los necesitarás todos ellos continuamente.

  • Crea tu equipo con los mejores

Rodéate de los perfiles complementarios que necesitas y crea tu comité de dirección en un círculo de confianza con los perfiles más potentes que puedas. Todos somos buenos con algún aspecto, pero tenemos carencias con otros y los lugares claves deben ser ocupados por especialistas, a ser posible mejores que tú. Tu rol no es de tocar un instrumento de cuerda, teclado o percusión mejor que nadie y demostrar tu superioridad, sino dirigir toda la orquesta y encontrar la armonía para que nadie desentone y elevar el nivel general. Tienes que aprender a delegar y hacer confianza a tu equipo, de lo contrario te convertirás en un artesano en lugar de un empresario, no podrás crecer, serás tu propio esclavo y posiblemente te dejarás la salud.

Si no te ves capaz de dirigir y quieres seguir desarrollando tu especialidad en el ámbito que sea ya que lo haces mejor que nadie y aporta valor añadido al proyecto, perfecto y felicitaciones por tu sabia decisión. Delega entonces el rol de dirigente a alguien más competente que tú y de tu confianza, y tomad las decisiones estratégicas conjuntamente a nivel de consejo de administración. Después fíate de él y déjale volar.

Y no olvides celebrar cualquier victoria conseguida con tu proyecto, por pequeña que sea. Todo el mundo está involucrado y tiene derecho a disfrutar de la aventura.

  • Define y comunica tu estrategia

La estrategia empresarial es fundamental para marcar una trayectoria clara y con recorrido en el tiempo. Para definirla, hay que empezar por «soñar» y proyectarse en el futuro. A partir de aquí nacen las grandes e innovadoras ideas que rompen moldes y que hacen que tu proyecto pueda convertirse en inspirador y provechoso. Después lo deberás confrontar con la realidad del momento y marcar objetivos a medio y corto plazo. Existen técnicas que te permiten coger perspectiva y definir una estrategia sólida y exitosa. No te preocupes si durante la trayectoria tienes que hacer numerosas correcciones e incluso cambiar de rumbo para llegar al destino deseado; esto forma parte de los retos de cualquier start-up y de cualquier nuevo proyecto.

Después, no olvides de compartir tu estrategia con tu equipo reiteradamente y comunicarla a todas las demás partes involucradas (clientes, proveedores, etc.). No querrás ser el capitán de un barco donde cada uno rema en una dirección diferente, ¿verdad? Cuando el tiempo es favorable no pasa nada, pero cuando éste se vuelve complicado podrías acabar naufragando. Y no dudes en hacer abandonar el viaje a aquellos que no comparten tu visión y sustituirlos por otros que sumen en tu proyecto.

  • Piensa en grande, pero empieza pequeño

Tu proyecto debe ser ambicioso para atraer socios y un equipo competente, clientes y proveedores que apuesten por tu idea de que pueda cambiar el mundo, e inversores que buscan alta rentabilidad de su dinero. Pero para conseguir el éxito y el volumen necesario primero necesitas penetrar el mercado con una propuesta avanzada (no es necesario que sea el producto definitivo) y atraer a los clientes innovadores que aceptarán una versión «beta» que no sea perfecta. Piensa que estás en el inicio de la curva de aprendizaje y que sus retornos son cruciales para implementar las mejoras que el mercado pide. La solución perfecta que tú piensas no existe, sino la que pide el mercado, ni más ni menos. Seguidamente estos clientes innovadores comunicarán directamente a los clientes primerizos o visionarios, y cuando consigas captar una sexta parte de tu mercado (hecho comprobado estadísticamente) podrás saltar al gran mercado y entrarás en la fase de gran volumen y madurez.

  • Prepara tu plan de negocio y la presentación

El plan de negocio debe ser claro, completo y conciso. Debe incluir los puntos explicados anteriormente como la idea, el equipo de trabajo y la estrategia empresarial, pero también un plan de marketing completo, los cálculos y rendimientos financieros y el plan de ejecución. Un buen plan incluye una búsqueda de mercado exhaustiva y unas cifras ambiciosas pero creíbles con unos cálculos trimestrales durante los primeros tres a cinco años. No te preocupes si los primeros años sólo presentes pérdidas; esto es típico con nuevas tecnologías o grandes inversiones de inmovilizado cuando los primeros años se dedican prácticamente sólo en investigación y construcción del prototipo. Empezar pequeño (pero seguro) conlleva esto. Por mucho que el desarrollo del negocio difiera ampliamente con las proyecciones reflejadas, te servirá de guía, de análisis de desviaciones y mostrará integridad a los posibles inversores.

No sobrepases 10-12 páginas en total (anexos aparte) e incluir un resumen ejecutivo de una o dos páginas al principio que resuma todos los puntos importantes. Después deberás preparar una presentación resumiendo todo con unas 10 diapositivas fáciles de leer y un pitch elevator para poder exponer tu proyecto verbalmente a inversores en un máximo de dos minutos. Ten en cuenta que el importe de la financiación que busques dependerá de tu proyecto y de la fase de desarrollo en la que se encuentra. No seas demasiado conservador y arriesgues quedarte sin recursos antes de completar la fase de desarrollo deseada; esto implica desconfianza hacia inversores y tener que dedicar un tiempo infinito en la búsqueda de nuevas vías de financiación en lugar de dedicarte a desarrollar el negocio. Evita «hipotecarte» excesivamente con las primeras inversiones conocidas como love money, ya que si tu proyecto no triunfa te puede generar un grave problema con tus familiares y amigos.

  • Déjate acompañar por un especialista

La mayoría de dirigentes exitosos se hacen acompañar por alguien experimentado como un mentor o un coach de negocios que te guiará y retará desde una posición neutral y con una perspectiva más amplia y que te permitirá ver todo el bosque y no sólo el árbol que tienes delante. Es más, seguramente te pondrá en contacto con varias personas o instituciones que te ayudarán a desarrollar tu negocio y te ayudará a encontrar los fondos de financiación más adecuadas para tu proyecto empresarial. Sinceramente, no conozco ningún atleta de alto nivel que no tenga su entrenador personal que lo acompaña antes, durante y después de la competición. ¿O quizás te piensas que los atletas son tan diferentes de los emprendedores?

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